La marcha y el tabú derrumbado

Emotivo y multitudinario. Así fue el primer desfile del orgullo gay a lo largo del Malecón y la Nueve de Octubre. Faltaba restregarse los ojos para creer que era real lo que sucedía en pleno centro de la misma ciudad donde hace pocos años el alcalde Nebot en un exabrupto legal y suelto de huesos afirmó que la homosexualidad para él seguía siendo penalizada de las puertas para afuera.
No hay que quitar de ningún modo el mérito a “Amigos por la vida”, gestora de esta manifestación histórica, sin embargo la actual coyuntura política con un gobierno de izquierda pro-movimientos sociales, fue decisiva: dos asambleístas y el único concejal de línea opositora al alcalde encabezaron la marcha que con su presencia fortalecieron el aspecto político de esta conmemoración.
¿Mil, dos mil, tres mil? Que más da, queda para la historia el día en que el guetto salió al casco comercial del puerto principal, a manifestar su grito reivindicador y contestatario y no lo hizo aislado porque fue notorio que un gran porcentaje eran amigos que sin corresponderse a nuestra orientación acompañaban nuestro derecho a celebrar. Un derecho que aún algunos casa adentro prefieren no ejercerlo argumentando que no se debe hacer alarde de una condición sexual que como tal se debe manifestar en la intimidad, menospreciando así el hecho que por ese modo de ejercer la sexualidad, se conculcan derecho en el ámbito público.
El gran tabú de la comunidad glbt de guayaquil ha caído: el deseo de cumplir el derecho a desfilar en su día mundial en el corazón mismo de la ciudad. Tabú no sólo porque la autoridad sistemáticamente lo impidió siempre, sino también por las propias limitaciones y miedos de algunos de nosotros.

Hola mi amigo. Me alegro mucho por la ciudad, y en especial por quienes como tu mantienen el coraje y la honestidad. Un abrazo.