Matrimonio homosexual

M.H. Como “Un capricho hecho derecho humano”, tildó el presidente del senado italiano al matrimonio homosexual. “Va a causar un daño real a las familias y a los niños y La destrucción de la civilización cristiana occidental”, dijeron Dale O’Leary y Alejo Fernández, dos recalcitrantes católicos que parecen querer encontrar en la homosexualidad un enemigo nuevo luego de extinguido el “fantasma” del comunismo.
El debate es extenso y también hay personalidades que sin ser homosexuales apoyan abiertamente esta ley. Ya leímos en esa línea hace dos años a Vargas Llosa o más recientemente a Javier Bardem afirmando que si fuera homosexual se casaría solamente para joder a la Iglesia. Es que cuando instituciones como estas invocan a la protección de los niños para condenar el reconocimiento de las parejas del mismo sexo no sé si pensar que es hipocresía o nunca han entendido que el abuso sexual a menores ocurre mayormente dentro de los hogares bendecidos por el sacramento de su matrimonio. Ergo: los homosexuales no somos extraterrestres o un vómito del infierno y si hubiese un referente legal, social para las relaciones del mismo sexo, a lo mejor ese tío casado, ese primo mayor que se dice y se maneja como heterosexual, no hubiese tenido que desahogar sus frustraciones sexuales con un niño.
Aquí está el mayor beneficio que le puedo ver en el largo plazo a esta nueva opción: los jóvenes homosexuales de las nuevas generaciones podrán aspirar a algo más que resignarse a ser un objeto ni de burla ni sexual. Y seguramente habría menos oscuros sacerdotes y obispos que se refugien en sus sotanas y liturgias para tener acceso al “sexo prohibido”.
En lo particular, aún teniendo algún reparo a cuestiones semánticas o a la imitación de un modelo, nunca podré dejar de estar de acuerdo con la equiparación de Derechos y libertades. Matrimonio proviene del latín “Matri monium”, es decir la dote que una mujer aporta a la unión. Entiendo que seguramente haya sido algo intencional para azuzar y provocar a la Iglesia pero tan creativa ha sido la cultura homosexual a lo largo de la historia que siempre pudo inventarse su propia jerga que es parte de su identidad y sin embargo se quedó de año al no crearse un término propio para las uniones homosexuales.
Cabe preguntarse también ¿Para qué querríamos los homosexuales embarcarnos en una nave que parece estar destinada al naufragio?. Bill Clinton decía hace un tiempo que Estados Unidos tenía clavada en el alma una espina y es que de cada dos niños norteamericanos sólo uno vive con ambos padres. En la rigidez de la estructura social del matrimonio hay un factor que en muchos casos termina atentando contra un objetivo de este: la perpetuación de la unión. Sostengo desde siempre que no todas las personas están capacitadas para sacar adelante con responsabilidad un matrimonio de la manera en que está concebido y me resulta payasesca toda la parafernalia de las bodas que se precipitan solamente por cumplir.
Ya lo dijo un activista Español hace algunos años cuando esto recién se iniciaba: “Quisiera que exista el derecho al matrimonio homosexual para no hacer uso de él”. Muchos podríamos compartir esta postura pero a que no exista este derecho , no y menos que algún día lo convirtamos también en una obligación social. Sin embargo, lo verdaderamente útil será la igualdad en beneficios legales y sociales.Por ejemplo,nuestros compañeros de trabajo gozan de una serie de prebendas por el hecho de estar legalmente unidos y nosotros no: desde el valor extra por cada carga familiar en las utilidades(aún si el esposo o esposa trabaje), hasta el derecho a compartir beneficios sociales de la Empresa con sus cónyuges.

Hace más de un año cuando entrevisté a Christian Landetta resaltó el hecho de hay pocas parejas que verdaderamente necesitan un reconocimiento legal y que “si tuviéramos ese derecho en Ecuador, hubiera divorcios a montón, otros no lo tomarían en cuenta pero no me opondría”. Es que localmente el tema no genera entusiasmo aún, el debate es casi nulo y es natural ya que ni siquiera hemos logrado que los derechos establecidos vayan más allá de lo escrito. Pero no hay que desanimarse, la corriente algún momento llegará acá aunque desde ya tengamos que leer las advertencias por ejemplo de don Nicolás Romero quien promete que deberán primero pasar por encima de su cadáver, antes que el Ministerio de Educación incluya en el pensúm académico el Derecho a la libertad de elegir las preferencias sexuales.

~ por gayecuador en julio 23, 2005.

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