El último bohemio

Charles BukowskiSegún la Revolución Industrial iba cambiando Estados
Unidos y Europa, comenzaba a verse en algunos barrios
baratos como se agrupaban personas con características
peculiares: tenían inquietudes literarias y artísticas, parecía no importarles el dinero, presentaban cierto descuido ante los convencionalismos y clara rebeldía ante lo que consideraban hipócrita. Se les llamó la “bohemia”.
Esta es la definición más exacta y clara de lo que es un bohemio, principios con los cuales me identifico totalmente por ello lo adopté como seudònimo hace algunos años. El estilo de vida obviamente no lo llevo, es un contrasentido ser un bohemio de oficina que obedece horarios y viste formalmente, no obstante siguiendo la definiciòn, la ocupación de la bohemia tiende a decantarse hacia el mundo de las ideas, el conocimiento, la creación artística, el enriquecimiento intelectual, el interés por otras realidades o manifestaciones culturales, etc.

Por eso es muy sesgado establecer una relaciòn de la bohemia exclusivamente con el trasnoche y el alcohol. Sin embargo el último bohemio que acabo de conocer hace poco tiempo en la red parece abarcar todo. Me refero al veterano escritor, Charles Bukowski (1920-1994) quien se autodefinía así:

“Me gustan los hombres desesperados, hombres con los
dientes rotos y los destinos rotos. También me gustan
las mujeres viles, las perras borrachas, con las
medias caídas y arrugadas y las caras pringosas de
maquillaje barato. Me gustan más los pervertidos que
los santos. Me encuentro bien entre marginados porque
soy un marginado. No me gustan las leyes, ni morales,
religiones o reglas. No me gusta ser modelado por la
sociedad”.

Sus textos son tan provocadores como hiperrealistas, descarnados, rudos, con referentes predominantes de alcohol y prostitutas que hicieron que muchos lo cuestionaran catalogándolo de rudo, cochino, violento,sexual, despiadado pero a la vez tierno y humano.

El último escritor maldito, o el ùltimo bohemio como lo nombro yo, tambièn tenìa a veces un pájaro azul en el pecho que no nos deja tranquilos ni nos permite llorar

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

~ por gayecuador en agosto 22, 2006.

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